La juventud del Abuelo

O Pepe do Raxado de Taboada dos Freires

       

La juventud del Abuelo


 ¿A quién se le podría ocurrir
  decir como si tal cosa que tú,
        mi querido Abuelo, fueses viejo?
 Son muchos los años vividos
        y  con vicisitudes innumerables,
       épocas de bonanza y de hambre,
días de guerra y días de paz.

Sería a algún inconsciente,
o a algún loco de atar,
quizás tan sólo alguien,
inocente erró las palabras,
o incluso pudo haber equivocado,
por un solo instante, el pensamiento,
pues viejo es el mundo y el tiempo.

Sí, viejos son el Sol y la Luna,
también los amaneceres los son,
como el mar y el viento,
como los arrecifes de coral
y la sombra de los almendros.
Viejos son los cultivos
y las historias de guerreros.

Son viejos los juegos de azar,
las cantigas, las meigas y los trasgos.
Es viejo el castillo y el caserío,
el baúl y los vestidos de la fiesta,
pero tú no lo eres ni lo serás,
pues tu alma siempre tierna y joven
hará que tu juventud sea eterna
                                                           Montserrat López Batán